POR FIN. He sobrevivido a la carrera y al primer trabajo (remunerado, aunque no de lo mío, pero bueno).
Parecía mentira, pero se acabó. A mitad de verano pensé en mandarlo todo a freir monas, pero menos mal que no lo hice, porque POR FÍN SOY ENFERMERA.
Al final va a ser verdad eso de que nada es imposible.